jueves, 16 de septiembre de 2010

Para ti (parte dos)

Preguntas y respuestas desordenadas recorren mis pensamientos y hacen palpitar mis sentimientos, aquella esperanza de que vivir feliz es cuestión de todos los días, se ve opacada cuando despiertas solo en un cuarto adolorido por un día de mucha actividad física, sin abrir los ojos, extiendes tus brazos entumecidos esperando palpar aquel sueño que te mantuvo vivo toda la noche, a medida que vas despertando, y las respuestas se conectan con tu habilidad, ¿deseo o actividad rutinaria?, razonas; recuerdas, esperas, ¿llegará la compañía idónea para disfrutar de estos momentos?. Se pierde un poco la noción de la responsabilidad y renacen ganas de experimentar cosas nuevas; ya hacia las diez entre música y una buena descarga de pensamientos, se reorganizan las ganas de andar, tu cuerpo aun cansado se manifiesta con reflejos, listo para otra batalla, para otra experiencia. Y pretendo encontrarte, ya no quiero presionar a nuestro encuentro, pero se me hace borroso el imaginar que te diré al verte, ¡como ocultar esas ansias de tocarte! ¡mirarte a los ojos, cuando en mi mente logro dibujarte a la perfección!... Tal vez tu hablándome de tus kilos de mas, y yo, acariciando esa hermosa silueta, que demarca tu espalda, quizás te encuentre ejercitándote, mientras escuchas música, vas trotando, te haces la distraída para que no te molesten, pero sabes que al pasar causas sensaciones, entonces te encuentro!, y en fracciones de segundos beso cada centímetro de tu piel, esperando que voltees y me sonrías, imagino ansioso el que me invites a acompañarte..., y de nuevo la realidad. Entonces se piensa que la felicidad depende de la estabilidad, y es cierto... Aunque el estar feliz por momentos, también es muy bueno, todos dicen cosas, cada quien tiene un forma de sentirse vivo, y en muchos casos es diferente; pero a veces encuentras algo mágico, algo que no debiste dejar... Recuerdos de la adolescencia me motivan a encontrarte de nuevo, esperarte todas las mañanas, radiante, hermosa, dispuesta; quiero mandarte flores, buscarte, pero en ocasiones anteriores el buscarte con tanto afán nos ha hecho daño; así que aquí te espero amiga, compañera, para ponerle nombre a nuestro encuentro, o dejar que todo pase sin saber que nos volveremos a ver....

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